Josep Tarradellas, el President en el exilio

Con la llegada del presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, en el exilio desde 1954, pude vivir otro de los momentos más emocionantes de estos cuarenta años en Catalunya. Si mi presencia en la mítica manifestación del Onze de Setembre me resultó frenética, entusiasta, jubilosa… el entusiasmo no fue menor al saber que llegaba el President. En los medios de comunicación se dieron todo tipo de detalles sobre la ceremonia de bienvenida. Barcelona estaba expectante. Aquel 23 de octubre de 1977, en medio de la Plaça Sant Jaume esperé impaciente, durante horas, el momento de aparecer Tarradellas. Y allí estaba yo, para testificar en el tiempo otro momento histórico en la reciente democracia catalana. Porque allí escuché el ‘Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!’, que ha llevado a leyenda la vuelta del President en el exilio.

Tarradellas quiere la institución, la Generalitat. No ofrece ahora nada, ni recomendar el sí en el referéndum, ni hace un acto de apoyo a la Monarquía, ni a favor del Ejército. No, Quiere quedarse solo, no tomar partido en una situación en la que cada grupo quiere una cosa distinta. Es decir, tiene concepción de hombre de Estado, o eso quiere al menos…” Este es un fragmento del informe que el entonces teniente coronel Andrés Casinello, jefe del Servicio Central de Documentación redactó el viernes 26 de noviembre de 1976 en un hotel de Tours (Francia). Era parte de un informe redactado por el enviado del  presidente Adolfo Suárez para entrevistarse con Josep Tarradellas. Ese redactado militar sería el primer paso para que hace 40 años – el 27 de septiembre de 1977 – se firmara el decreto de restauración de la Generalitat de Catalunya.

Días después, el 23 de octubre, es cuando se produce su regreso a Catalunya y desde el balcón del Palau de la Generalitat, gritó a la multitud concentrada en la plaza de Sant Jaume la famosa frase ‘Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí’. Josep Tarradellas volvía a Barcelona tras abandonarla en 1954. Entre 1931 y 1932 fue diputado y Conseller de Governació i de Sanitat de la Generalitat de Catalunya. Fue expulsado de ERC en 1933. Al año siguiente fue encarcelado. Regresó a ERC y a la Generalitat en 1936, pero terminada la guerra se marchó a Francia. En 1954, en el exilio fue elegido presidente del gobierno catalán. Tras la muerte de Franco, regresó nuevamente a España y el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, le reconoció la legitimidad del cargo y le nombró presidente del gobierno preautonómico de coalición, en ese 1977. Se retiró de la vida política en 1979 tras la aprobación del nuevo Estatut de Catalunya y la celebración de las primeras elecciones autonómicas.

Aquel gran Sentiment Català impregnó en mis sentimientos. Caló en mi sensibilidad y afecto hacia Catalunya, a pesar de que en lo social y lo laboral me costó mucho la adaptación y la convivencia con gentes que sentían una erudición, formación, cultura, tradición, lengua… muy distintas a la mía. Aún así, me impresionó aquel Sentiment Català que nació en mi corazón.

Me impresiónó de tal forma que pocos meses después, aprovechando mi primer viaje de vuelta a Salamanca, para celebrar la Navidad en familia, al llegar a la ciudad salmantina quise hablar con su alcalde. Hasta entonces yo no había tenido nunca la oportunidad, y mucho menos la necesidad, de entrevistarme con un alcalde, para ‘pedirle explicaciones‘ sobre el por qué en la hermosa fachada de la plaza de Salamanca, sólo ondeaba la bandera de España.

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